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Asuan

Capital de la provincia del mismo nombre (884.000 hab, en 1990), está situada a 229 km al sur de Lúxor y 926 km de El Cairo, en el margen derecho del río.


En los mapas se puede localizar por las coordenadas 241 05= latitud norte y 321 54= longitud este.


Es el mayor centro comercial del sur del país, y desde la construcción de la Alta Presa en los años 60, ha tenido el mayor crecimiento demográfico. En Asuán se alojaron los primeros habitantes de los poblados nubios que fueron anegados por las aguas del lago Nasser.


A la hora de organizar su viaje a Egipto deberá centrar su interés en sus dos principales calles; la Corniche, que bordea el río a lo largo de 2 km y sobre la que atracan los cruceros turísticos. La otra, discurre paralela a esta, en el interior de la ciudad, con el tradicional zoco turístico. Historia.CSwenewt fue el nombre que se le dio a la ciudad durante el Imperio Antiguo, hallándose su centro en la conocida isla Elefantina.


Fue un gran centro comercial, por ser el principal paso fluvial entre Egipto y Nubia, no obstante era más conocida por sus famosas canteras de granito, donde se tallaban los bloques de piedra para la construcción de templos, estatuas, obeliscos, etc.


La isla Elefantina.CSituada frente a la actual ciudad, tiene una extensión aproximada de 1,5 km de longitud.


Fue la capital del primer nomo del Alto Egipto, más conocida como Abu, la isla de los elefantes, tal vez por la similitud que tenían sus rocas con la de este animal. Estuvo consagrada a los dioses Khnum, Horus, Satis y Anukis.


Se han encontrado restos de templos pertenecientes al dios Khnum, construidos por Nectanebo II y Alejandro IV.


En el extremo sur se ha reconstruido un templete de la época Ptolemáica. Al sudoeste se encuentra un Nilómetro, utilizado para medir las crecidas del río. Y en el centro, un pequeño museo recoge gran parte de los objetos encontrados en la isla, además de los de las excavaciones de Nubia.


En la parte norte, el Hotel Oberoi contrarresta con el paisaje de la ciudad.


La Orilla Occidental


El otro lado del río, también alberga lugares que merecen la pena visitar, como es el caso del Mausoleo de Agha Khan; está en lo alto de un montículo, desde donde se divisa toda la ciudad.


Fue construido por Agha Khan III, cabeza de la secta ismaelí, cuyo nombre verdadero era el de Mohammad Shah Agha Khan (1877-1957). Las puertas de bronce conducen hacia un gran patio. Frente a este, destaca el sarcófago de mármol de Carrara moldeado al estilo fatimí de las tumbas de El Cairo. Cada mañana una nueva rosa roja le es colocada encima del sarcófago, por mandato de su esposa, la Begum. Se puede acceder a pie o a lomos de camello.


Debajo del mausoleo una villa blanca, conocida en árabe como Nur Es Salam, la luz de la Paz es estancia invernal de la esposa de Agha Khan.


A 1 km del Mausoleo resaltan las ruinas del Monasterio de San Simeón, conocido en árabe como Deir Amba Samaan.


Fue el monasterio más importante del Alto Egipto desde su construcción en el s. VI hasta el s. XIII, época en que fue abandonado. Una alta muralla de 6 a 7 m rodea el emplazamiento. Su interior está compuesto por tres patios, un refectorio, cocina, celdas, una prensa para la obtención del vino, etc. En algunas habitaciones todavía se pueden ver algunos restos de frescos coptos.


Qubbet El Hawa.


Al norte de la orilla del río se hallan varias tumbas excavadas en las rocas, pertenecientes a jefes expedicionarios en el Imperio Antiguo, monarcas del Imperio Medio y varios funcionarios del Imperio Nuevo, unas 40 en total. Entre las más importantes, se encuentran; Mekhu.CIV dinastía. En una de las puertas, un relato recuerda la tragedia y triunfo de este personaje en una expedición al interior del Africa.


Sabni.

Está comunicada en la parte norte con la de su padre Mekhu. Lo más representativo es el texto biográfico situado a los lados de la puerta de entrada, en el que se narra la muerte de su padre en una expedición al interior del Africa, junto a la búsqueda que se llevó a cabo para encontrar el cadáver.


Sarenput I.

Príncipe de la XII dinastía. Es la mayor y mejor decorada de todas. Destaca una escena en la que aparecen sus tres hijos y su esposa recogiendo flores.


Sarenput II.

Monarca superior de los profetas de Khnum en la XII dinastía. En la pared del fondo, está representado sentado dicho monarca ante la mesa de ofrendas.


Khunes.

Funcionario del rey del Bajo Egipto en la VI dinastía. La tumba está compuesta de: una capilla adornada por ocho pilares, un pasillo central y una cámara funeraria con anexos. Además está comunicada en la parte izquierda con otras dos tumbas de menor tamaño.


Setka.

Se puede acceder desde la anterior. Fue Supervisor de los sacerdotes del Alto Egipto en la VI dinastía. En uno de los pilares se halla lo que se cree que es una de las obras más delicadas del Imperio Antiguo; en ella se representa a un difunto vestido con una piel de leopardo y un faldellín apretado; lleva el cabello recortado al estilo de un sacerdote mayor.


Herkhuf.

No se sabe exactamente la identidad de su ocupante. La parte exterior está decorada con textos autobiográficos, narrando tres expediciones de Herkhuf a Nubia, acompañado por su padre, a cargo del rey Merenre.


Heqa-Ib.

Gobernador de la isla Elefantina durante la VI dinastía. Al descubrir la tumba, el patio contenía 60 estelas en memoria del difunto, las cuales están actualmente repartidas entre varios museos.


Se puede llegar a las tumbas mediante un ferry desde el otro lado, o dando un paseo en faluca a toda la zona. Se aconseja terminar las visitas en la Isla Kitchener; es conocida en árabe como Gezirah El Nabatat, la isla de las plantas. Fue entregada en 1890 por el pueblo egipcio a Lord Horatio Kitchener, cuando este era Cónsul-General de Egipto y Comandante del ejército egipcio.


Kitchener quiso formar en la isla un jardín botánico, trayendo las plantas más exóticas del Africa, la India y otras partes del mundo.


La isla Sehel.


Al norte de la vieja presa, mezclada entre todos los islotes, remolinos y corrientes que componen la primera catarata de Egipto (se le llama catarata a uno de los estrechamientos del río salpicados de rocas, donde es impracticable la navegación), se encuentra la pequeña isla Sehel. Está habitada por nubios, trasladados aquí durante la construcción de la alta presa.


La isla contiene restos de dos templos consagrados a Anukis y su marido Khnum, construidos por Amenophis II y Ptolomeo IV Filopator, respectivamente.


Sobre la mayor de las rocas, una inscripción Ptolemáica más conocida como la Estela del Hambre, relata los siete años fatídicos de una plaga de hambre que asoló a gran parte del pueblo durante el reinado del faraón Zoser (III dinastía).


También narra las plegarias del rey, al dios Khnum, el cual trajo las lluvias y logró el fin de la sequía.


El Obelisco Inacabado.


A la izquierda del camino que lleva hasta la vieja presa, se alza el llamado Obelisco Inacabado. Un enorme bloque de piedra de unas 1.267 Tn, que terminado hubiera alcanzado los 42 m de altura.


Debido a una grieta que se hizo al tallarlo, no se pudo terminar, hallándose todavía en su lugar de origen.


LAS PRESAS


La Antigua.

El camino hasta el aeropuerto de Asuán obliga a pasar por la carretera de la Antigua Presa.


A la llegada de lo británicos al poder, Egipto se hallaba ante dos graves problemas, el de la irrigación y el cultivo del algodón. Para eso se planteó la idea de construir una presa, sería la llamada El Saad (el dique).


Entre 1898 y 1902, se construyó la primera fase de las obras, con una altura de unos 30 m. Al no alcanzar el volumen de agua el nivel suficiente para la irrigación, se decidieron ampliar las obras en dos nuevas fases, la primera entre 1907-12 y la última entre 1929-34, alcanzando los 41 m de alto y una anchura en la base de 27 m, con una capacidad de agua de unos 5.000 millones de metros cúbicos.


Hoy en día es utilizada como fuente de energía para Kima, una fábrica de productos químicos (abonos nitrogenados).

 

La Alta Presa *Saad El Aali

El nuevo presidente de Estado, Gamal Abd El Nasser (1918-1970), con la ilusión de ser un nuevo faraón moderno, justificó su construcción.


Decidió erigir una nueva *Alta Presa+, capaz de suministrar más electricidad para nuevas industrias, llevar la corriente eléctrica a todos los rincones del país y controlar las inundaciones anuales que anegaban los campos de cultivo.


Está situada a 8 km de la antigua presa; se le considera una de las mayores presas del mundo.


Tras la no aceptación del proyecto por los Estados Unidos, se le adjudicó a la U.R.S.S, por ofrecer un menor interés sobre el capital prestado.


Fue en enero de 1960 cuando empezaron las obras y en enero de 1971 cuando concluyeron definitivamente.


El 14 de mayo de 1964, las aguas del río fueron dirigidas al canal de derivación (1.950 m). Es un verdadero monstruo de la ingeniería moderna; 43.000.000 m3, compuestos de arena, bloques de roca, amontonamiento de limo y un reforzamiento de una capa de hormigón, constituyen el volumen de la presa, 17 veces la gran pirámide de Keops en Giza.


30.000 obreros, dirigidos por 6.000 técnicos soviéticos, se encargaron de su construcción. Tiene una anchura en la base de 980 m, 40 m en la coronación (por la que pasa una carretera), una altura de 111 m y una longitud total de 3.600 m.


La central hidroeléctrica se compone de 12 turbinas, con una potencia total de 2.100.000 kw; la producción anual es de 10.000.000 de kw/h. Lleva la corriente a través de una línea de 1.000 km, a 500 kv y de dos líneas a 220 kv y 132 kv, respectivamente. El aliviadero tiene una salida de agua de 11.000 m3/segundo.


Toda esta obra fue necesaria para la formación de un gran lago artificial, el llamado lago Nasser, con una longitud de 500 km; en sus dos tercios está en territorio de Egipto y el resto en el Sudán. En él se almacenan 157.000 m3 de agua, siendo el segundo lago artificial más grande del mundo, después del lago Kariba, en el río Zambece, entre las fronteras de Zambia y Rhodesia.


La primera fase de las obras fue solemnemente inaugurada en 1961 por Gamal Abd El Nasser y el presidente soviético Krusheu. Programada para ser inaugurada definitivamente en 1970, Gamal Abd El Nasser moría de un paro cardíaco poco antes de su inauguración oficial, que se efectuó el viernes 15 de enero de 1971, aniversario del nacimiento de Nasser. Fue presidida por Anuar Al Sadat (nuevo presidente) y Podgorny, jefe del Estado soviético.


Ante la entrada se alza un monumento moderno en forma de flor de loto, símbolo a la cooperación soviético-egipcia.


Está prohibido filmar con cámaras de vídeo, además la visita solamente se limita a la parte superior, en la carretera.


Los Pro y Contra de la Presa.

Tal y como se esperaba, la presa ha causado beneficios, pero también perjuicios al país.


En diez años la agricultura se pudo apoderar de 650.000 Feddans (1 Feddan = 4.200 m5), de los cuales, la mitad se han perdido.


La tierra ha adquirido dos de las peores enfermedades; el Mal de la Sal; la evaporación anual de 20.000 millones de metros cúbicos de agua del lago Nasser, humedece la atmósfera y acomete sobre los monumentos arqueológicos.


La Bilharciosis.CEsta enfermedad ataca a las personas, producida por un parásito que contamina los canales y las aguas estancadas que no son renovadas por las crecidas del Nilo. Se introduce a través de los vasos sanguíneos de la piel, con un porcentaje de un 10% de casos mortales, (actualmente ya se ha encontrado una vacuna).


Al no producirse las inundaciones anuales que depositaban el limo en las tierras de cultivo, los campesinos padecen en sus tierras una falta de abono, nunca sustituida por la calidad del limo, compuesto de nitrógeno, materias orgánicas, diferentes tipos de sales minerales, productos nitrogenados y barros volcánicos.


Aparte del traslado de todos los monumentos arqueológicos, tuvieron que emigrar de sus hogares más de 60.000 personas nubias, a las que se les inundaron sus casas, siendo alojadas en los pueblos del Alto Egipto.


LOS TEMPLOS NUBIOS


Tras la construcción de la Alta Presa y la subida del nivel de las aguas, iban a quedar sepultados bajo las mismas una gran parte de los monumentos de la antigua Nubia, por eso, el 8 de marzo de 1960 el Dr. V. Veronese, Director General de la UNESCO, hacía un llamamiento mundial para la salvaguarda de los monumentos de Nubia.


Muchos países participaron (entre ellos España) en el mayor proyecto jamás realizado.


La mayor parte de los templos fueron trasladados a nuevos emplazamientos, además Nubia se examinó rincón por rincón, pasando a ser la mejor zona arqueológica estudiada en el mundo.


A pesar de los incansables esfuerzos, algunos templos no pudieron ser salvados, quedando para siempre bajo las aguas del lago Nasser.


La Perla de Egipto.

Llamada por los antiguos viajeros del s. XIX al templo de Philae.


Tras la construcción de la antigua Presa, y la consiguiente subida del nivel del agua, la isla de Philae quedaba parcialmente cubierta, llegando a ser visitados los templos en barca, además de poder leer sus jeroglíficos nadando entre sus columnas.


El problema se agravó al término de la construcción de la Alta Presa, cuando Philae iba a quedar totalmente sumergida por las aguas.


Fue entonces cuando el gobierno egipcio con la ayuda de la UNESCO, decidió el traslado total de los templos a la vecina isla de Agilkia, a unos 500 m de la de Philae.


Las obras comenzaron en 1972, siendo terminadas en 1980. Alrededor de la isla se edificó un gigantesco dique, compuesto por dos ataguías de acero, rellenadas por un millón de metros cúbicos de arena, siendo bombeada el agua del interior. Antes de desmontar los bloques (40.000) y transportarlos, se limpiaron y midieron por fotogrametría. El peso total fue de 27.000 Ton. Algunos, llegaron a pesar 25 Ton.


El coste total de las obras ascendió a unos 30 millones de dólares americanos. El Templo.CEstuvo dedicado a varios dioses, pero en especial se adoró a la diosa Isis.


La parte oeste de la isla alberga el palacio de Nectanebo I, junto a una columnata de época romana.


En el lado este están los templetes de Aresnuphis y Mandulis, un poco más al norte se alza un templo perteneciente a Imhotep.


Tras el pronaos, se llega al primer pilón de 37 m de largo y 18 m de alto. En la parte oeste, entre los dos pilones se levanta el Mammisi, la casa del nacimiento de los dioses y donde se adoraba a Isis.


Sobre la pared izquierda del segundo pilón, al lado de los dos leones que presiden la entrada, destaca una inscripción bilingüe; jeroglífico y demótico, perteneciente a Ptolomeo V Epifanes, correspondiendo a un decreto de la piedra de Roseta.


Después de penetrar en el segundo pilono (32 x 22 m), se llega hasta la sala hipóstila, compuesta por diez columnas. Transformada en iglesia en la época cristiana, por el obispo Teodoro Teodisio, quien mandó martillear los relieves de las paredes. Los soldados de Napoleón también dejaron sus huellas.


El Naos (perteneciente a la sala hipóstila), está compuesto por doce estancias y una cripta.


En la parte oeste del templo, al lado de la orilla se encuentran las ruinas de la llamada Puerta de Adriano. Un poco más abajo se puede ver un Nilómetro, con la entrada frente al Mammisi.


Sobre la parte este, se ve el Pabellón de Trajano, más conocido como el Kiosco de Trajano, considerado una de las joyas de Philae. Empezado a construir por Trajano, nunca se llegó a terminar. Está compuesto por catorce columnas altas, de estilo grecorromano-egipcio. Tanto las paredes como la última columna de la fila de la derecha, no están terminadas.


Para llegar hasta Philae hay que continuar por el camino que conduce al Obelisco Inacabado; al término de éste se hallan las taquillas y el embarcadero para tomar una motora que conduce hasta la isla. (El precio es independiente de la entrada al templo).


Kalabsha.


Al otro lado de la gran presa y en plena zona militar se alzan los templos de Kalabsha.


El mejor modo de llegar es en taxi, no obstante dependiendo del nivel de las aguas se puede cruzar a pie o en barca, hasta llegar al templo. El Templo.CEs el monumento más importante en Nubia después de Abu Simbel. Su antiguo emplazamiento se situaba a unos 50 km al sur de Asuán (la antigua Talmis). En 1962-63 tras estar desde principios de siglo bajo las aguas la mayor parte del año, fue desmantelado en trece mil bloques y vueltos a montar en el emplazamiento actual (Nueva Kalabsha).


Fue el primer templo puesto a prueba para ver los resultados que darían el traslado de otros, como los de Abu Simbel. Los trabajos de desmantelamiento y reconstrucción fueron financiados por la República Federal de Alemania.


Mide 74 m desde el pilón hasta su parte trasera, con una anchura de 33 m. Fue construido en el reinado de Augusto; anteriormente Amenophis II construyó allí un santuario, que fue más tarde restaurado por los Ptolomeos.


Después de los emperadores romanos Calígula y Trajano, se volvió a ampliar. Estuvo dedicado al dios nubio Mandulis, junto con Osiris e Isis.


Con la llegada del cristianismo, al igual que en otros templos, el interior se transformó en iglesia.


El eje del pilón del pórtico está un poco fuera de la alineación respecto al eje del santuario. El patio, entre el pilón y el pronaos estuvo rodeado de pórticos en tres de sus caras. El pronaos está compuesto por doce columnas con capiteles en forma de flor.


En la pared oeste hay relieves representando al emperador ofreciendo sacrificios a diferentes divinidades.


Durante los trabajos de desmantelamiento, se encontraron bloques que pertenecieron a una puerta, y que fueron vueltos a utilizar para sus construcciones por los últimos Ptolomeos y Augusto. La puerta tenía una altura original de 7,35 m; fue reconstruida y trasladada al Ägyptisches Museum de Berlín.


En los alrededores, hacia el sur, se levantaban los restos del templo de Qertas; fue reconstruido y salvado de las aguas.


El nuevo emplazamiento también acoge una estela de piedra perteneciente a Seti I y al Virrey de Kush, Amenemope; fue trasladada desde la fortaleza de Qasr Ibrim. Además está el pequeño templo de Beit El Wali, nombrado anteriormente.


LOS TEMPLOS DE ABU SIMBEL


Los dos grandiosos templos de Ramsés II y su esposa Nefertari están a 297 km al sur de Asuán y 1.123 de El Cairo.


El nombre de Abu Simbel fue conocido a nivel mundial cuando la UNESCO lanzó el llamamiento para la salvaguarda de los templos de Nubia.


Al igual que otros muchos, los de Abu Simbel fueron trasladados de su emplazamiento original. Para ello se llevó a cabo la mayor operación de salvamento jamás realizada.


La organización internacional se enfrentó ante el grave problema, de como ser salvados sin que sufrieran el más mínimo deterioro. Para ello se expusieron tres proyectos:


El primero proponía la edificación de una cubierta abovedada dentro del embalse, que protegiera los templos en su mismo emplazamiento original, a unos 100 m de profundidad. Esta operación hubiese costado igual o más que la nueva presa de Asuán.


El segundo proyecto pretendía en cerrar los templos en grandes cajas de cemento, recortadas de la montaña y mediante gatos hidráulicos, levantarlo en una sola pieza y transportarlo a su emplazamiento definitivo, 61 m más arriba.


El tercer y último proyecto parecía ser el más dispendioso, y fue por el que se optó. Proponía desmontar los templos por piezas y trasladarlos al lugar definitivo, encima de la colina.


Los trabajos fueron realizados en seis etapas:


  1. Separación de los templos arrasando las colinas que los dominaban; 30 m por encima del gran templo y 40 por el pequeño. Para realizar toda esta operación se necesitaron trasladar más de 300.000 Ton de roca, sin la utilización de explosivos que pudieran dañar los monumentos.

  2. Edificación al mismo tiempo de una ataguía de 360 m de longitud y 25 m de altura, que retuviera las aguas del lago Nasser durante el tiempo que duraran las obras, debido a que las aguas ya habían empezado a subir.

  3. Fragmentar los templos en 1.036 bloques, algunos hasta de 30 Ton. Esta fue una de las operaciones más delicadas; se tuvo que fortalecer la roca con inyecciones de resina sintética, por peligro a desmenuzarse la piedra en los cortes de separación (son tan finos que apenas son visibles, 6 milímetros de ancho).

  4. Numeración y traslado de los bloques aserrados a un museo al aire libre, donde se almacenaron hasta la terminación de todos los trabajos de fragmentación. El peso total del gran templo fue de 11.500 Ton, y del pequeño de 3.500 Ton. 5.CReedificación de los templos, asegurando los bloques sobre una estructura de hormigón, manteniendo la orientación original.

  5. Reconstrucción del contorno lo más parecido al lugar original, construyendo dos inmensas cúpulas de hormigón armado (60.000 Ton), las cuales finalmente se cubrieron de tierra para darles a los templos el aspecto de una colina, igual que el que tenían en su posición original.

Los trabajos que habían empezado a finales de 1963 no terminaron definitivamente hasta 1972. No obstante la inauguración oficial se celebró el 22 de septiembre de 1968.


Para que toda esta gigantesca operación se llevara a cabo, fue necesaria la colaboración de 900 personas (gran parte nubios), 50 ingenieros de diferentes países y 40 ingenieros egipcios, durante seis años. El coste total fue de 41 millones de dólares americanos; colaboraron 48 países, y Egipto fue quien contribuyó con la mitad del coste.


Un Poco de Historia.


Hasta la llegada del suizo Burckhardt en 1813, nadie había oído hablar de Abu Simbel. Las últimas inscripciones del templo (en las piernas de los colosos), datan del año 591 a. de C. pertenecientes a una expedición militar comandada por Psammético II.


Burckhardt llegó en el transcurso de un viaje que realizaba a Nubia, ocultándose como comerciante sirio con el nombre de Ibrahim Ibn Abd Allah.


Los únicos indicios de existir algún lugar llamado Abu Simbel se remontan hacia 1799, año en el que el nubiense Haggi Mohammad, tras ser interrogado por los sabios de la expedición francesa emprendida por Napoleón, nombra una serie de aldeas con sus respectivas ruinas arqueológicas, como; Debod, Taffa, Kalabsha, etc... También dio a conocer una aldea llamada *Absimbil+, entre la primera y segunda catarata del río, pero en ningún momento resaltó la existencia de templos o ruinas.


Cuando Burckhardt llegó a Abu Simbel con la ayuda de los árabes, el 22 de marzo de 1813, visita el templo de la reina Nefertari, del único que le habían hablado. Después de examinar y describirlo en su diario, añadió lo siguiente:


*Cuando empecé a subir por la colina arenosa, ya de vuelta y, creyendo haber visto todas las antigüedades de >Ipsambal=, como él lo llamaba. Me encaminé por casualidad un poco más al sur. En esos momentos cayó mi vista sobre cuatro gigantescas estatuas colosales, empotradas en un gran nicho, pero casi enterradas en la arena. No se puede saber si están sentadas o de pie+.


Al conocerse la existencia de Abu Simbel, muchos fueron los que quisieron llegar hasta aquí y desenterrar el templo de la arena, a la espera de encontrar tesoros en su interior. El primero que llegó (con mucha dificultad) después de Burckhardt, fue Salt (un comerciante de antigüedades), en marzo de 1816.


Este contrató al jefe de la aldea y a unos trabajadores para la limpieza de la fachada del templo. El trato se hizo por 3 L.E, pero los ciudadanos supersticiosos de lo que pudiera haber dentro, se negaron a trabajar.


Salt pidió a Belzoni que le ayudara en su intento de despejar la arena. Belzoni llegó a Abu Simbel en septiembre de 1816. Calculó que sería necesario quitar unos 10 m de arena, que caían ininterrumpidamente desde lo alto del templo. Después de un primer intento fallido, trató de nuevo dos años más tarde. Pero esta vez acompañado por dos capitanes de la Royal Navy. Utilizando el mismo método que en 1816.


Tras 20 días de intenso trabajo, pudo hacer un pequeño agujero encima del dintel de una puerta, por el que se deslizaron hasta el interior.


Belzoni quedó muy defraudado respecto a lo que pretendía encontrar. Lo único que pudo rescatar fueron; una pequeña estatua de un mono, dos esfinges con cabeza de halcón y la estatua de un Virrey de Kush.


Después de entregar todos los hallazgos a Salt (actualmente están en el British Museum), partieron a los tres días de haber sido los primeros en entrar en el templo, 4 de agosto de 1818.


Champollion en 1828 tuvo que abrir un pasadizo para poder entrar en el santuario.


En 1831, el inglés Robert Hay fue el primero que dejó totalmente visibles las cuatro estatuas de la fachada hasta la base.


Cuando llegó en 1850 Maxime Du Camp, compañero de viaje de Gustave Flaubert, para hacer las primeras fotografías, nuevamente se hallaba cubierto por la arena. En 1869 Mariette, mandó limpiar de nuevo el templo, pero cinco años después, cuando Amelia Edwards visitó Abu Simbel, los colosos de la parte norte se hallaban tapados por la arena.


Se tuvo que llegar hasta el año 1909, en el que Máspero despejó definitivamente la arena que había tenido a los templos de Abu Simbel olvidados en la historia de Egipto.


El Gran Templo de Ramsés II.CAl igual que el pequeño templo de Hathor, está enteramente excavado en la roca. Tiene más de 61 m de profundidad en el interior de la montaña.


Estuvo consagrado a Amon-Ra de Tebas y a Ra-Harakhte. Ptah de Menfis y el propio Ramsés II también fueron venerados en el templo.


La fachada.

Es un pilón descomunal de 33 m de altura por 37,5 m de ancho, sobre el que emergen cuatro gigantescos colosos sentados de 20 m de altura, excavados en la roca, dos a cada lado de la entrada.


Las cuatro estatuas representan al rey sentado sobre su trono. Cada uno lleva sobre la cabeza la doble corona del Alto y Bajo Egipto, además de la cobra Uraeus, símbolo de la realeza.


El coloso mejor conservado es el primero de la izquierda, la cabeza y el torso del segundo están caídos a causa de un terremoto. El tercero fue restaurado por Seti II, apoyando su brazo derecho en unos pequeños bloques.


Las medidas de estos gigantes son descomunales, destacando las siguientes partes; la anchura de una oreja a otra es de 4,17 m, la boca 1,10 m, las orejas 1,05 m (igual como la oreja del coloso caído de Ramsés II en el Ramesseum, Tebas), el ojo 0,84 m, la nariz 0,98 m y la frente 0,59 m.


Las pequeñas figuras que tiene cada coloso delante de sí, representan de izquierda a derecha a: Las hijas de Ramsés II (las princesas Nebettaui y Be=anta), un príncipe del que no se sabe su nombre, Tiy (la madre del faraón), su esposa (la reina Nefertari), el príncipe Ramessu, la princesa Meritamon y un alto príncipe.


Las piernas de los dos colosos de la parte sur, aparte de las inscripciones de los antiguos viajeros, están cubiertas con inscripciones griegas, de estas, la más interesante es la grabada por unos mercenarios enviados desde el interior de Nubia y Elefantina por Psammético II, sobre la que escribieron:

  • Cuando el rey Psammético llegó a Elefantina, aquellos que lo acompañaban, el hijo de Theocles, penetraron más allá de Korkis, tan lejos como el río permite, escribiendo esto+.

  • Potasinto por aquel entonces encabezó a los extranjeros y Amasis a los egipcios. Nosotros escribimos; Archon hijo de Amoibichos y Pelekos, hijo de Ondamos+. En la parte superior de la fachada hay una hilera de 22 babuinos saludando al sol naciente. Debajo, unos cartuchos y grabados de Ramsés II, rodeados con la cobra Uraeus además de una especie de medalla central, sobre la que están representadas las imágenes de Amon y las de Ra-Harakhte.

La Sala Hipóstila.CContiguo a la puerta de entrada se halla la sala hipóstila de 16,50 m de ancho por 17,50 m de fondo. El techo, decorado con buitres y textos reales, está sostenido por ocho pilares de 9,15 m de alto cada uno, en los que el rey está representado con la forma del dios Osiris.


Los pilares de la parte derecha llevan la doble corona del Alto y Bajo Egipto. Los relieves más interesantes se hallan en la pared norte, describiendo la famosa batalla de Qadesh contra los hititas. Sobre el registro de abajo se ve el ejército, compuesto por la infantería y los carros. En la escena del campamento, los soldados están descansando y el rey está dentro de su tienda en un consejo con sus generales, mientras que debajo, dos espías enemigos están siendo golpeados para que les den la información deseada.


Ocho salas están agregadas a la sala hipóstila, cuatro de estas, se comunican con el pronaos, siendo dos las que conducen a las cuatro restantes. No tienen la decoración terminada, y eran utilizadas para el almacenamiento de los objetos de culto.


La Segunda Sala Hipóstila.CContinuación de la anterior, solamente tiene 11 m de ancho por 7,60 m de longitud.


El techo está sostenido por cuatro grandes pilares, adornados con relieves del rey, haciendo ofrendas ante varios dioses, entre ellos Min (dios de la fertilidad).


El Vestíbulo.CTiene una longitud de 11,25 m y 7,75 m de ancho. Consta de cuatro pilares cuadrados sobre los que está representado el rey junto a los dioses Ankis, Satis, Hathor y Mut.


Tres puertas en la pared del fondo conducen a una tercera sala, decorada igual que la anterior. De esta, vuelven a salir tres puertas, la principal llega hasta la parte más sagrada del templo, El Santuario.CEn el centro de la cámara se halla el soporte de la barca solar y en el fondo, como si miraran a la luz del día, los cuatro dioses sentados, de izquierda a derecha; Ptah, Amon, Ramsés II divinizado y Ra-Harakhte.


Dos veces al año, las estatuas son iluminadas por los rayos del sol, solamente el dios Ptah, queda en la oscuridad, al pertenecer al mundo subterráneo. Son muy precisas las fechas en las que se puede ver este fenómeno; 22 de febrero, día de la coronación de Ramsés II como faraón y 22 de octubre, fecha del nacimiento de Ramsés II.


Cuando se efectúo el traslado del templo, los ingenieros modernos no lograron orientarlo para que coincidieran de nuevo estas mismas fechas (22 de febrero y 22 de octubre), en las que los rayos del sol iluminan las estatuas del santuario. Lo pudieron conseguir, pero con un día de retraso sobre cada fecha.


El Templo de la Reina Nefertari.CUna corta distancia de unos 100 m en dirección noroeste, separa un templo del otro.


Ramsés II lo levantó en memoria de su esposa más amada, la reina Nefertari, sin embargo también estuvo consagro a la diosa Hathor.


La fachada de 12 m de alto y 28 m de lado, imita a un pilón. Está flanqueada por 6 estatuas de 10 m de altura, cuatro pertenecientes a Ramsés II y dos a su esposa Nefertari, cada una dentro de un nicho.


Junto a las estatuas reales aparecen a los lados algunas figuras que representan a sus hijos.


Sobre el contrafuerte del norte del pórtico hay una inscripción que dice: *Este templo se hizo como un trabajo eterno en la tierra de Nubia+, y otra inscripción sobre el tercer contrafuerte del mismo lado, añade: *Nada como esto, se hizo antes+.


La Sala Hipóstila.CEl techo se apoya sobre seis pilares, decorados en su parte principal con la cabeza de Hathor sobre su sistro; además del rey, la reina y varios dioses en las otras caras.


En las paredes del fondo la reina aparece delante de las diosas Hathor y Mut. El Vestíbulo.CTres puertas conducen al interior. Sobre la pared norte del fondo, el rey y la reina se muestran delante de Hathor. En el lado sur, la reina recibe la protección de las diosas Hathor e Isis.


Sobre la pared derecha, está representado el rey delante de Harakhte y la reina con esbeltez estilizada ante Khnum, Satet y Anukis.


En el lado sur el rey rinde culto a Amon-Ra, mientras que la diminuta figura de la reina aparece delante de los tres Horus; de Maan, Baki y Beheni.


El Santuario.CLa pared oeste (fondo) está cortada en la forma de un nicho o capilla, en la que Hathor está representada con la cabeza de una vaca. En la parte de abajo, la diosa apoya su cabeza protegiendo la del rey.


Sobre la pared izquierda, el rey enciende incienso y prepara una libación delante de su propia imagen y la de su esposa. En la pared sur la reina aparece delante de Mut y Hathor.


Al norte del templo de Hathor y al sur del gran templo (Ramsés II), hay varias estelas cortadas en la roca, en las que Ramsés II muestra el culto a los Virreyes de Nubia.


No se debe abandonar el recinto de Abu Simbel sin acercarse hasta el acantilado para ver la panorámica del lago Nasser. Al igual que tampoco hay que dejar de ver la cúpula interior que sostiene el gran templo. Se halla a la izquierda (del templo), bordeando la pared de ladrillos. Justo enfrente de una pequeña puerta, una galería conduce hasta el interior de la montaña, donde se pueden ver los planos y una breve explicación de la reconstrucción del templo.


Continuando por el pasillo se llega a la parte posterior.


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